LECCIÓN 13  (regresar al índice)

EL HERALDO DE DIOS


PASAJE PARA ESTUDIO: Mateo 3:1-12.
LECTURA DEVOCIONAL: Salmo 35:1-7.
TEXTO PARA MEMORIZAR: Mateo 3:3.

PROPÓSITO

    Reconocer que la salvación en Cristo requiere primeramente de un arrepentimiento verdadero, luego recibir a Jesucristo como Salvador, y entonces una disposición a que el Espíritu Santo quite nuestra naturaleza carnal.

BOSQUEJO

I.       EL HERALDO DE DIOS (Mateo 3:1-6)
II.     UN MENSAJE A LOS HIPÓCRITAS (Mateo 3:7-9).
III.    RESULTADOS DE LA DESOBEDIENCIA (Mateo 3:10-12)


IDEA CENTRAL

      El bautismo de Juan el Bautista era una ceremonia externa, utilizando como elemento el agua.  El propósito era preparatorio; tenía como fin introducir a Jesús al pueblo de Israel (Juan 1:31).

      El Bautismo de Jesús es con el Espíritu Santo y fuego.  Es infinitamente superior al bautismo practicado por Juan el Bautista.  Con el bautismo del Espíritu Santo el creyente recibe poder para testificar y la pureza de su corazón del pecado innato.


EXPOSICIÓN DE LA LECCIÓN

    Juan el Bautista es el Elías profético a que se refiere Malaquías 4:5: “He aquí, yo os envío el profeta Elías antes que venga el día de Jehová, grande y terrible”.  Jesús mismo declaró que Él era, cuando dijo: “Y si queréis recibirlo, Él es aquel Elías que había de venir” (Mateo 11:14).  Esto no significa que haya reencarnación de los espíritus, sino que Juan, aun siendo otra persona, ejerció su ministerio actuando en la misma forma como “el espíritu y poder” de Elías (Lucas 1:17), o sea, realizando similares funciones y ejerciendo similar autoridad como aquel gran profeta.  Juan no era Elías en persona, tal como vemos en Juan 1:21.  No debemos olvidar que la palabra “espíritu” en los originales significa varias cosas diferentes, como “viento”, “modo de pensar”, “naturaleza material”, etc.; de modo que se podía decir que venía con el “espíritu” de Elías, sin necesidad de ser Elías personalmente.


I.    EL HERALDO DE DIOS (Mateo 3:1-6)

Heraldo significa “mensajero”.  Juan el Bautista fue el mensajero de Dios para anunciar a Jesús.  Se crió frente al Monte Nebo, desde donde Moisés había visto la Tierra Prometida, y comenzó su ministerio como en el año 26 d. C., predicando en el desierto de Judea junto al río Jordán.

El mensaje esencial de Juan era el arrepentimiento. El vino bautizando con agua con un propósito bien definido, para que Jesús fuera manifestado ante los hombres (Juan 1:31); y a todos los que querían ser bautizados por él, les exigía que se arrepintieran. Sus palabras eran: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 3:2). El ministerio de Juan había sido profetizado en Isaías 40:3, anunciando que prepararía la senda del Señor.

Juan estaba vestido de la manera más sencilla posible, con pelos de camello y ceñido de cuero sobre la espalda.  Su apariencia era rústica, pero su mensaje era eficaz, tal como sucede con todos los santos: alejados de toda extravagancia mundana, pero con un mensaje poderoso de Dios.  Su alimento eran las langostas (llamadas también saltamontes o chapulines), las cuales se comían secas y tostadas. Algunos afirman que su sabor es parecido al del camaroncillo.  Otra posibilidad es que comiera langostas de mar (que son como enormes camarones) deshidratadas o secas.  Quien escribe estas líneas opina que Juan realmente comía chapulines con miel.  Lo importante es que su alimento no era el motivo de su atractivo, ni lo eran sus costumbres, sino su valiente y poderoso mensaje.  No obstante, salían a él gentes de toda Jerusalén, Judea y los demás lugares cercanos al Jordán, y eran bautizados por Juan confesando sus pecados.

PREGUNTAS PARA MEDITAR

1.    ¿Quién fue Elías, y en qué se parece a Juan el Bautista?

2.    ¿Por qué exigía Juan que se arrepintieran las personas que querían bautizarse?

3.    ¿Qué importancia tiene el hecho de que Juan se presentara de una manera rústica?


II.    UN MENSAJE A LOS HIPÓCRITAS (Mateo 3:7-9).

¿Qué significa ser hipócrita?  Hipócritas son aquellos creyentes miembros de la Iglesia, que toman parte en ella como fieles cristianos, pero que en sus vidas diarias, privadas o públicas, no obedecen al Señor en todas Sus enseñanzas. Ellos sólo aparentan o afirman ser hijos de Dios.

Una cosa se puede notar a través de todo el Nuevo Testamento, que se ofrece el mensaje de arrepentimiento y salvación a los pecadores que son víctimas del mal.  Pero cuando se trata de los hipócritas, que conocen lo bueno y no lo hacen, o también, que conocen lo malo y lo hacen, a éstos se les habla con dureza.  Tanto Juan como Jesús, los tratan de “generación de víboras”, “sepulcros blanqueados”, y otras expresiones semejantes.  La razón de esto es porque esas personas tienen suficiente conocimiento de las cosas de Dios, ya que hasta activan en la iglesia, pero no se miden para destruir las buenas costumbres, y atrevidamente atentan contra lo recto para adaptar las iglesias a sus propios deseos pecaminosos.  Es precisamente contra éstos que dice la Biblia que vendrá la ira de Dios.  Dios puede levantarle hijos a Abraham aun de entre las piedras, pero no de entre los hipócritas, porque no es la pretensión la que nos hace hijos de Dios, sino la obediencia, humildad y amor.  Dios exhorta a los hipócritas a que produzcan frutos dignos de su pretendida experiencia de arrepentimiento, en vez de llegar a fingir en la Iglesia.  Hacer frutos dignos de arrepentimiento significa vivir dignamente, de tal manera que se pueda ver que en verdad nos hemos arrepentido de los caminos del mundo e hipocresía que conducen a la condenación.


PREGUNTAS PARA DISCUTIR

1.    ¿Por qué Dios habla siempre con ternura al pecador, y no así al hipócrita?  ¿Por qué Dios trata con paciencia y amor al pecador?  ¿Por qué razón el hombre puede llegar a actuar hipócritamente?

2.    ¿Quiénes son los hijos de Abraham en nuestros días, de acuerdo con Gálatas 3:7?

3.    ¿Por qué es indispensable hacer frutos dignos de arrepentimiento para tomar parte en la Iglesia?


III.    RESULTADOS DE LA DESOBEDIENCIA (Mateo 3:10-12)

El hacha sólo sirve para cortar árboles y rajar leña para echarla en el fuego.  Cuando Cristo vino al mundo, el hacha estaba puerta a la raíz de los árboles, porque éstos no habían querido dar frutos.  El hacha representa los juicios de Dios, y el árbol es Su pueblo.  Dios había dado infinidad de oportunidades a Su pueblo, y todas habían sido rechazadas.  Últimamente muchas iglesias se han convertido en centros de hipocresía.  Por eso se da en la Biblia el mensaje del hacha.  Dios pone hacha a la iglesia que no le sirve, sino que se adapta a los valores de la sociedad mundana y a los valores de este mundo. Dios puede hacer brotar nuevos hijos a Abraham, hijos que sí lleven fruto.  “Árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego” (v.10). 

¿Cuál es la condición de usted y de su iglesia?  No olvide que el hacha está puesta a la raíz.

Ante una situación de religiosidad e hipocresía, Juan el Bautista hizo referencia a una de las más grandes promesas de Dios para nosotros, en el versículo 11.  El bautismo de Juan había sido con agua para arrepentimiento, pero el bautismo que administraría Jesús sería superior, pues Él bautizaría con el Espíritu Santo, listo a quemar con fuego todas las impurezas mundanas de la carne.  De esa manera, no sólo se lograría el arrepentimiento y perdón, pero también una purificación completa.  “El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias del cuerpo, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) mediante la resurrección”(I Pedro 3:21).  Si los escribas y fariseos estaban dispuestos a esa nueva experiencia espiritual, entonces Juan también estaba listo para administrarles aquel rito.  De lo contrario, Dios estaba listo a aplicar el procedimiento para limpiar maíz, frijol, trigo y otros cereales y granos: El “aventador” está listo para lanzar al aire el grano, y que el viento sople y separe toda la paja que sólo sirve para ser echada al fuego que nunca se apaga.

PREGUNTAS PARA DISCUTIR

1.    ¿Por qué los hipócritas son comparados con árboles que no dan frutos?

2.    ¿Por qué Juan bautizaba con agua, si Jesús ya no administraría ese bautismo, sino el bautismo con el Espíritu Santo?  Lea Juan 1:31.

3.    ¿Se encuentra usted entre el trigo de Dios, o entre la paja que arrebata el viento para ser echada en el infierno?


PARA MEDITAR

1.    La generación de víboras no se encuentra entre los incrédulos, sino entre los creyentes.  ¡Tenga mucho cuidado de no ser envenenado por las víboras!

2.    Todos somos llamados a hacer “frutos dignos de arrepentimiento”, pero nunca a hacer frutos que merezcan arrepentimiento.

3.    ¿Está el hacha de Dios a la raíz del árbol de su vida?

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